Mis mamertos, nos volvemos a encontrar, aquí, en el rincón del ave. En minutos parto para casa de buga para un nuevo ensayo, que casualmente está arrancando tipo 20:30 horas, a diferencia de otros días. Lo que pasa es que el viernes hubo un encuentro felixiano, no de ensayo, pero sí de cuerpos que quisieron entregarse al viento primaveral, a las danzas y al beber indiscriminado.
De ayer mejor no hablar, ya lo dijeron luca y el indio, mejor no hablar de ciertas cosas. Sobre todo en lo que se refiere al after party at rocha, un clásico. Estuvo lluvioso, estuvo furioso y melancólico. Pero grandes cosas quedaron, siempre queda algo.
Bueno, les escribía unas pocas palabras para recordarles que todavía nos falta un último OK para confirmar la fecha del 21, así que hasta que eso no suceda (probablemente en una semana) no podemos convidarles con más información al respecto.
Los dejo con una última reflexión, algo que ayer le comentaba a mi hermano:
"Porque no hay gatos en América... y las calles de queso son."*
Say no more
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