El sábado pasado fue un sábado atípico, porque no hubo reunión clásica de félix, pero sí hubieron un buga y una galleta humanizada que estuvieron dándole a las cuerdas y a la pizza. De eso hablará algún día (tal vez...) el chico galletín.
El mismo chico galletín que en su última pasada por estos parajes nos convidó con una poesía exquisita. Para que se den cuenta, gente blanca sin alma, que él es un ser profundo, muy. Como todos aquí en félix, claro. No chicos, se equivocaron si nos creían superficiales. Lamento informarles que somos chicos humanísimos, preocupados por temas humanísimos como la vacuna contra la calvicie y la explotación de bolivarianos en fábricas nacionalistas.
Seba nos ha enviado un par de fotos desde Siberia, donde está cumpliendo su condena por haber robado cuatro biromes sylvapen a medio usar y ocho cajas de 1000 broches (staples) marca kangaro n° 65 de la oficina, que no pudo usar porque su abrochadora es para broches n° 64, y que terminó vendiendo casi al costo en el mercado negro de broches (staples) a las 2:30 de la madrugada en pleno microcentro porteño.
En lo que a mí respecta, estuve reflexionando bastante últimamente. También empecé a estudiar; calculo que galletín estará haciendo lo propio en esos pseudos cursos de verano en los que dice anotarse todos los años, cuando en realidad todos sabemos que se la pasan jugando al ludo, comiendo chipá y tomando mirinda comprada a piratas del asfalto a 26 centavos la lata... una infamia. Inclusive recuperan parte de los 26 centavos porque cuando se toman todas las latas venden el aluminio y lo reinvierten en chipá.
Hasta la próxima macacos, cuándo será el día en que no seamos solamente los de Félix los que lean este blog? No lo sé, pero sé que llegará pronto.
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